EAO #9 – LA SOMBRA II: FAMILIA Y RELACIONES | Con Estanislao Grau Martínez

En este programa trataremos de nuevo el tema de la sombra (ver EAO #2), centrándonos en cómo afecta esta parte inconsciente de nosotros mismos a nuestras relaciones con los demás. Con “los otros”, en definitiva.

Descubriremos una nueva herramienta para interpretar nuestro inconsciente llamada “la familia interior”. Estanislao Grau, psicoterapeuta integrativo (con un enfoque humanista y transpersonal y un gran interés en la terapia con enteógenos y el budismo tibetano), nos explicará todo lo que necesitamos saber para empezar a ser conscientes del estado de nuestros tres arquetipos interiores: el padre, la madre y el hijo internos.

Invitaremos a debatir a Guillermo Rubio —psicólogo humanista que ya participó en el EAO #2— para que nos ayude a comprender mejor los mecanismos de proyección que realizamos cuando nos relacionamos con los otros. Posiblemente este sea el primer día en el que esta sección del programa merezca realmente su nombre (“el debate”), ya que por primera vez no estaremos de acuerdo en algo. Lamentablemente, luego se descubrirá que en el fondo sí estábamos de acuerdo. 😛

2 comentarios

  1. “Hay que quererse a uno mismo porque si no sale la sombra.”
    Esta frase me ha dado que pensar (como todos los podcast, felicidades por ellos y gracias 🙂 ), porque hay un punto que me intriga respecto a todo ese “lado oculto”. ¿Es, realmente, parte de “nosotros”, del “yo”, o es una presencia “ajena”?
    Y quizás podría reformularlo, pensando en las palabras de Estanislau de que el equilibrio no existe, ¿es posible ser “todo luz”? No en un rechazo de algo, sino en el descubrimiento de una capacidad de elegir quién somos; sin cambiar lo que hemos vivido, pero sí aquello que traemos al presente.
    Ummm, es decir, ¿creéis que la sombra es indispensable, siempre, como tal, por más que siempre sea mejor conocerla y tenerla en cuenta, o puede transformarse en luz y, por tanto, dejar de “tener que tenerla en cuenta”?
    Gracias de nuevo y un saludo 🙂

  2. Hola Edu, muchas gracias a ti por compartir tus reflexiones. La frase “hay que quererse a uno mismo porque si no sale la sombra” quizá puede llevarle a uno a pensar que la sombra es algo fundamentalmente “malo” o negativo, cuando no es así. Como ya comentamos en el EAO #2, en la sombra también guardamos cualidades positivas. En ella se halla todo lo que creemos no ser, es como una subpersonalidad, subyacente al yo consciente (que es lo que creemos ser). No es para nada ajeno: es nuestro. Con lo de quererse a uno mismo, por lo tanto, hablaríamos de querer a nuestra sombra también, ya que odiarla sería reprimirla todavía más y provocaríamos que “salga” de formas inesperadas, violentas y contraproducentes. Rechazar a la sombra es rechazar nuestro potencial. Por ejemplo, si hay ira en nuestra sombra porque para nosotros es una cualidad indeseable y primitiva, ¿cómo haremos para utilizarla de forma sana cuando la necesitemos? La función de la ira nos puede ser muy útil cuando necesitamos poner límites en nuestra vida. ¿Ser todo luz? Estamos francamente lejos de ello. ¿Teóricamente? Por qué no. Lo que mencionas de la elección y el presente es, para mí, absolutamente el quid de la cuestión. Darme cuenta de que soy libre y tengo el poder de elegir lo cambia todo. Es tan simple, y tan difícil al mismo tiempo.
    La sombra es indispensable, sí. Sin ella y sin nuestro ego no habríamos podido sobrevivir. Pero tenemos que ir más allá para darnos la posibilidad de cambiar en cada momento en que lo necesitemos, porque (normalmente) queremos ser libres. Quizá iluminar completamente nuestro inconsciente equivaldría a volverse loco o bien a desaparecer de este plano de la realidad. ¿Cómo podríamos saberlo? Por lo que esta cuestión se torna más bien filosófica que práctica.
    ¡Un abrazo!

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