(continuación) …pero te voy a preguntar, en tu vida cotidiana, cómo haces tú para reconocer la sombra, y qué consejo darías en nuestro día a día para reconocer cuándo estamos […]

Entrevista a Marianne Costa: La sombra (2/2)

(continuación)

…pero te voy a preguntar, en tu vida cotidiana, cómo haces tú para reconocer la sombra, y qué consejo darías en nuestro día a día para reconocer cuándo estamos actuando bajo la influencia de la sombra.

Lo que más estamos haciendo es reaccionar e irnos corriendo cuando la tocamos. Es decir que todos en el fondo conocemos gran parte de nuestra sombra. Es lo que duele. Es todo lo que duele. Es esa tristeza que apago fumándome un cigarrillo o comiéndome algo dulce, o tomándome un cafecito o llamando a un amigo o amiga. Es este miedo que hace que me empiece a despegar un poco del suelo, que mis pies o mi perineo se empiecen a contracturar y me meta en la cabeza. Es esta pequeña rabia que la apago o criticando algo o a alguien o encendiendo la tele. Son todas las emociones que llamamos negativas, que básicamente son cuatro: son todo lo que tiene que ver con el miedo, que puede ser una pequeña ansiedad; todo lo que tiene que ver con el rechazo y su amiguito o amiguita la vergüenza y la culpa; todo lo que tiene que ver con tristeza, pena, disgusto; y todo lo que tiene que ver con la rabia. Que puede ser solo “ah, me da nervios”. Si te das cuenta, la sombra está tratando de manifestarse y decir “Ven, ven a conocerme, soy tu amigo, soy tu amiga”. Lo que hacemos es que huimos, y vamos creando más sombra, vamos creando intoxicaciones en nuestro cuerpo, vamos perdiendo tiempo mirando programas absurdos en la tele, empezamos a criticar, y a chillar, y a maltratar a los demás. Por falta de conectar con nuestra sombra empezamos a crear más sombra en el mundo.

Por ejemplo, yo muchas veces me despierto por la mañana, no sé por qué, con una sensación amarga en la boca, en el cuerpo, que va con una amargura emocional, que no tiene ninguna razón de ser. Será una desintoxicación que está aconteciendo durante la noche… y bueno, la suma de las cosas que… en este momento me encuentro soltera, y me está empezando a urgir encontrar una pareja. Pero como tengo una gran dignidad, y me gusta mucho lo que soy, no quiero meterme en pareja con cualquiera: estoy en la tensión de que es muy raro que alguien me guste de veras, y estoy en una generación donde mucha gente está casada, porque ya no tengo 20 años. Tarda un poco. Sí, me podría amargar por soltera, son cosas muy sencillas… Entonces, llega esta amargura por la mañana: la tengo que reconocer. Porque si no, me empiezo a drogar con pensamientos. “Blablablablabla”, y estoy añadiendo sombra. Digo: “Hola, amargura. Aquí estás. Bueno, antes de nada, te voy a saborear. Porque eres uno de los sabores posibles de la vida”. Y después me levanto, me lavo los dientes, me tomo agua con limón, y en general, como es a las 6:00 a.m. y todavía no ha amanecido en París, vuelvo a meterme en la cama e invito a un sentimiento positivo: “ah qué dulce, la cama…” y duermo una hora más, y me despierto feliz. Pero le hago frente. Le hago frente a mi posible vieja soltera amarga. Porque cuando tenía cuatro años, mi padre —que por x razones era su propia sombra— siempre me decía: “¡Nunca encontrarás un novio! ¡Eres insoportable! ¡Vas a terminar soltera”… Hay un tema ahí que lo tengo que adoptar. En realidad nuestras sombras son una multitud de húerfanos y húerfanas internos. Y en un momento dado tenemos que abrirles los brazos y decir: “Vente p’acá. Yo te voy a amar”.

 

Entonces recomiendas estar más observadores, más atentos en general, a estos pequeños detalles del día a día.

Con amor. Con mucho amor. Y lo que puedas acompañar, lo acompañas. Yo no tengo muchos problemas con la violencia, porque hice karate cuando tenía 30 años y básicamente me lo solucionó. Pero hay gente para quien puede ser muy, muy útil aprender un arte marcial, o aprender a disparar, o hasta esas cosas un poco absurdas como romper platos en la pared, ver que puedo destrozar cosas. Puede ser muy, muy útil. Mi sombra personal está más hacia la tristeza: por eso estoy dando consejos sobre la tristeza.

O si tienes una sombra que va más hacia el miedo, ir amistándote con el miedo poco a poco, haciendo pequeños desafíos. Por ejemplo, si es difícil para ti saltar al agua desde 8 metros, saltas desde 10 centímetros, aunque sea fácil, pero siempre la idea es acompañar a ese huérfano o esa huérfana.

 

Pues superútiles los consejos. Dice el dicho que “allí donde la luz es más intensa, la sombra es más profunda”. Tú que conoces bien el mundo del autoconocimiento, ¿qué tiene esa frase de cierta? ¿Qué lado oscuro tienen las prácticas espirituales modernas? Y sus gurús…

Yo diría que, antes de hablar de los gurús de la new age —que lo voy a hacer si quieres; no me gusta hablar mal de los demás, pero lo vamos a hacer en general—, sobre todo lo que hay que saber… lo podemos decir así: hay mucha gente que te vende que la meditación es una maravilla y que vas a estar superfeliz con la meditación. Hasta cierto punto es una verdad. Pero lo que tenemos que entender es que al comienzo de cualquier práctica, vas a trabajar con el 80% que quiere liberarse. El primer 80% quiere liberarse. Es fácil, es como la parte que está de acuerdo en practicar, y es un momento de “luna de miel”, con cualquier práctica, sea en el yoga, en la meditación, en la psicología, en la hipnosis… hay una primera parte que se resuelve muy rápidamente, que solo estaba esperando: es como un gran perro que te salta a la cara y te la lame con mucho placer. Y siempre habrá una parte que se va a resistir, porque está mucho más cerca de la piel, que está mucho más conectada —aunque sea sombra, aunque sea algo de lo que te quieres deshacer—, es la parte que no quiere soltar, porque por x razones no quiere morir. Cuando te acercas más a la luz, que es al disolver ese 10 o 15% que queda, más intensa se hace la sombra, porque hay algo ahí que no quiere reventar. Por eso muchos enseñantes, hombres o mujeres, que están muy en la luz, que parecen seres increíbles, generosos, fantásticos… van a tener una debilidad. Se dice que ninguna cadena es más fuerte que su eslabón más débil. Todos tenemos el eslabón débil. De ahí los escándalos: que te das cuenta que tal profesor o profesora es un obseso u obsesa sexual, o es muy ávido o ávida con el dinero, o maltrata a personas cercanas, o que vende una cosa y actúa de otra forma… porque hasta entre la gente que está muy cerca de un nivel de conocimiento y de saber ser y saber hacer muy alto, queda ese 10, 5, 12% de la antigua personalidad, que no quiere, y no quiere, y no quiere soltar.

Para mí la sombra en los enseñantes, en los gurús en el mundo actual, es de dos naturalezas: una que te vende que el camino espiritual va a ser fácil, del comienzo al final… que no es verdad, vas a tener que encontrar tus abismos en un momento dado, y aun visto desde afuera, por ejemplo, alguien te deja y tienes tres años de depresión por una historia que duró un año, o se te muere un perro y de pronto te deprimes, o de pronto te va mal en el trabajo y es una catástrofe, o empiezas a perder el cabello y te derrumbas… puede ser una cosa que aparentemente no es nada, pero que para ti va a ser una cosa horrible, y todos los demás, alrededor tuyo, van a decir: “No, pero ¡no es nada!, che, levántate, anda”, pero a ti te tocó ese punto, que justamente tiene que ver con tu sombra. Y eso, en cualquier momento hasta tu muerte, puede pasar. Nadie puede decir: “Ya me liberé” totalmente. Un maestro espiritual auténtico, cuando le pase algo que sea muy duro, es ahí donde vas a ver en qué estado está. Y en general los grandes maestros espirituales son los que, cuando alguien les traiciona o tienen una enfermedad muy grave, algo muy fuerte, que universalmente está visto como una gran prueba, los ves agradeciendo. Y agradeciendo de veras. Ahí sabes que la persona llegó a un nivel de ser muy alto, porque muchos de los otros se van a ir llorando, corriendo, saliendo de su piel… y bueno, eso señala simplemente que todavía queda trabajo por hacer, no es nada grave. Hay que aceptar que somos humanos.

Pero por ejemplo, esta mañana estaba escuchando a un escritor francés que se llama Cristophe André, que es un psiquiatra que está tratando de traer la meditación a hospitales, escuelas… que es muy bueno, muy digno, pero el dice “Es una meditación que no tiene nada de religioso”. “La meditación tiene un aspecto religioso, nosotros estamos trabajando una meditación ciudadana”. Pero ¿cuáles son los dos primeros sutras del Buda? Atención a las sensaciones y atención al soplo. El señor Cristophe André no inventó nada de nuevo (risas). La cosa es que el Buda tenía un recorrido donde sí había trepado con su sombra. Cuando a mí el Buda me dice “atención a las sensaciones, atención al soplo”, bueno: le respeto lo que me dice. Cuando el señor Cristophe André inventa la meditación ciudadana, le agradezco porque va a hacer entrar la meditación a lugares donde no entró antes, pero no me impresiona mucho, tengo que decir la verdad.

 

Quería comentar quizá un tema un poco grueso, el debate actual sobre machismo y feminismo, en el que diría que salen a relucir todas nuestras sombras: desde la colectiva, familiar, individual e incluso hasta la biológica. La represión de lo femenino ha sido enorme durante miles de años, por lo que la sombra debe ser también enorme. ¿Cómo nos afecta esto a nivel colectivo, tanto a mujeres como a hombres? ¿Podrías sugerir algo para empezar a resolver esto?

Mira, solo te puedo hablar desde donde estoy conmigo misma y donde estoy trabajando: yo estoy llegando a una época de la vida donde mi feminidad ya no es para parir hijos ni hacer talleres sobre la maravilla de la menstruación y todo eso, porque estoy entrando en menopausia, entrando en una época donde no pretendo ser el modelo de la jovencita con la piel perfecta y las nalgas perfectas, etcétera, que vuelve locos a los hombres, y lo que estoy descubriendo es ese mundo de dulzura y de interioridad que realmente es el regalo de la feminidad, una vez que ella se desasocia de la validación externa —que es el veneno absoluto que está pesando sobre la feminidad desde que el machismo, el mundo patriarcal empezó a funcionar—. Entonces yo creo que lo que llamaría femenino son los procesos internos: la vagina es interna, el útero es interno, el misterio de la producción de la leche es interno, los procesos de la menopausia y de lo que pasa cuando las hormonas se reorganizan y de la mutación de la consciencia en ese momento son procesos internos, y para volver a la vida espiritual, todo, todo, todo el mundo espiritual dice que la aptitud de acercamiento a la esencia del ser humano es esencialmente femenina. Es decir, es un proceso de gestación, de nacimiento, y también de un recibir sexual: el proceso del éxtasis religioso, el que sea, espiritual, es un proceso igual al del deseo y del gozo femenino de recibir a la divinidad como se recibiría a un falo en una vagina extática, feliz. Todos esos procesos están absolutamente devaluados en nuestra sociedad. Eso no existe. Lo único que existe es la mujer fálica, la mujer con tetas de plástico, con boca hinchada con colágeno desde los 18 años, cuando ves las modelos, pobrecitas, que se ven en las fotos, están totalmente operadas. La mujer infantilizada, con el pubis depilado, la mujer masculinizada, con las piernas flaquitas, flaquitas y como única señal de su feminidad, la teta, y otra vez la teta, y otra vez la teta, que es lo que alimenta al hombre bebé… es una mujer fálica, una mujer que es como una especie de supervulva hinchada hacia el exterior y que está totalmente privada de sus procesos internos. Yo recibo mucho en consulta a mujeres jóvenes que ya no aguantan el sexo desde una perspectiva de recepción, porque están totalmente invadidas por la pornografía, que es invasión a la interioridad femenina, y que es demostración otra vez.

Yo diría que los procesos que están maltratados, en la mujer tal como en el hombre, son esos procesos internos de lo que no se ve. El deseo femenino no se ve, lo podemos esconder. Desde el comienzo de la vida tenemos ese poder increíble de estar locas de deseo y que no se vea. Hasta podemos tener un orgasmo espontáneo y que no se vea. La forma en que se desarrolla un bebé dentro del vientre de la madre no se ve. En la sociedad, que es hipervisual, que es la que tenemos, esto es insoportable. Es el misterio. Es el misterio de cómo se genera la germinación en una semilla. Es el misterio de los gusanos que están transformando la basura que metemos al compost en tierra fértil. Estamos en un mundo que quiere violar el misterio, que quiere conseguir el misterio de la vida, lo quiere conseguir a golpes. Lo quiere conseguir por violación. Y por eso están muriendo las abejas, por eso se está robando… la gente que vende las semillas y que te impide tener semillas originales y plantarlas en tu jardín, porque la sociedad patriarcal ha llegado a una locura, a un exceso. Cuando ves al pobre Johnny Depp que es ridículo, que tiene 50 y pico años, que se quiso meter con esa jovencita que ahora le está reclamando no sé cuántos millones de dólares, y él se quería parecer a un adolescente, está obsesionado con conseguir el misterio del femenino, pero al final termina jodido. Mientras su exmujer, la Vanessa Paradis, tiene un hombre que está locamente enamorado de ella. Hay algo que se está yendo por la locura, porque justamente estamos con lo que tú decías, con esa parte fundamentalmente maravillosa de la sombra —en este caso no es en el sentido junguiano—, es la sombra como alternancia de la noche con el día, la alternancia de la luna con el sol, alternancia del reposo con la actividad, alternancia del sistema nervioso parasimpático —que descansa y repara— con el sistema nervioso simpático —que consigue y avanza y… vence la realidad—. Esta, para mí, es la gran lección de nuestra época. Yo creo que si no llegamos a descubrir esos procesos de la interioridad del sentir, de la germinación, de la espera, de la fertilización, vamos a reventar todos. Muy pronto. Pero no la veo más desarrollada, esta búsqueda: lo que veo muy lindo es que esta búsqueda de estos procesos, que para mí es la verdadera búsqueda de lo femenino, en este momento para mí no es un proceso que le pertenezca a la mujer. Estoy viendo mucha gente, sobre todo en la nueva generación, en la gente que defiende justamente los procesos ecológicos, etc., veo muchos hombres que están muy en contacto con este aspecto. Y creo que es un despertar, justamente, que viene desde el secreto y la consciencia secreta del ser humano.

 

Pues sigamos hablando sobre este tipo de sombra, a un nivel más simbólico. En nuestra cultura al menos, se relaciona a lo inconsciente (la luna, la noche, lo onírico) con lo femenino. ¿Nuestro acercamiento a la sombra como hombres o como mujeres es diferente?

Sí, no desde un punto de vista esencial, sino desde un punto de vista cultural. A la mujer se le enseña que tiene, hasta cierto punto, derecho a ser vulnerable y mutable. Mutable en el sentido de que su cuerpo está en constante mutación, muy evidente, con los ciclos de las reglas, etc. La mujer tiene un poquito más de capacidad de acercarse a la grieta, que es la puerta de entrada al corazón de la sombra, mientras al hombre se le exige una rentabilidad. Entonces, el hombre tiene que entrar en contacto con una fuerza maestra que le dé la iniciación del derecho a ser vulnerable. Ese era el sentido del amor cortés, porque en realidad, el caballero era a la vez el servidor del rey, para ir conquistando terrenos, hacia fuera, pero su iniciación secreta se hacía a través de su amor a la dama, a la reina, a la mujer. En la sociedad de hoy, yo creo que por x medios… porque, por ejemplo, estoy pensando en particular en un jefe chamánico de Canadá, algonquino, Dominique Rankin, que hace círculos de hombres. Él fue típicamente robado de su familia por los canadienses, metido en una escuela para los pequeños salvajes, donde los violaron, los maltrataron, etc. Conoció la sombra y se ha convertido en alguien que guía círculos de hombres y que hace un trabajo magnífico, para el acercamiento del guerrero a su propia sombra. El hombre tiene que tener la capacidad de ser a la vez guerrero hacia fuera y hacia dentro. Ese aspecto de guerrero, de caballero de la sombra, es la entrega a la mujer, a la dama, la adoración a la dama, y/o la conexión con un maestro que sea no un maestro paterno, sino un maestro quebrado. El maestro quebrado es muy importante. Un hombre que le enseña a otro hombre no a ser un superhombre, sino a ser vulnerable. Ese es el más grande regalo que un hombre puede encontrar, un maestro quebrado que le enseñe a amar y a conocer su propia vulnerabilidad. Es lo más sexy: un hombre que se conoce hasta el punto de estar en contacto con su vulnerabilidad, es lo más de lo más de lo más. Qué superman ni qué superman, ¿me entiendes?

 

Sí, sí, estoy de acuerdo…

(Risas) ¡Estamos todas de acuerdo! ¡Que lo sepan!

 

Y hablando de símbolos, en el Tarot también, El Diablo vive en la oscuridad, está enraizado en la sombra pero sostiene una antorcha. Tú que eres, entre otras muchas cosas, escritora, poeta e intérprete. ¿Cómo se relacionan arte e inconsciente?

Es evidente que el mejor arte surge de lo que nos da vergüenza; de lo que no queremos tocar de nosotros mismos. Desde el punto de vista creativo, la sombra es el lugar desde el cual se puede generar arte. Después hay mucha gente que escupe su sombra tal cual, y hace un arte ombliguista, negativo.

 

Sin transformar.

Sin transformar. Sí, es como una especie de masturbación pública. Y esto está muy valorado en este momento, y a mí me aburre, pero… (risas) hasta un punto que no sabes. Después está el aspecto del arte objetivo, del arte sagrado, en el sentido que es un arte que está hecho para los otros. Tiene cierto nivel de estructura, de dignidad, pero el toque que le das, es el toque de tu sombra. Y eso es para mí la belleza suprema: es Fra Angélico, son las cantatas de Bach, es el Tarot, justamente, que era un arte artesanal. La artesanía es un arte sagrado, donde cada artesano mete su propio toque, su propia sombra, su propia manera. Es así como lo veo, como la poesía, que siempre es un ensayo fallido, porque la poesía perfecta sería una poesía que hablaría tan lindo como el silencio. Entonces es allí donde puedes tratar de meter tu propia sombra.

 

Pues ya casi acabando, siguiendo con el arte, esta vez como terapia. ¿Querrías explicarnos brevemente qué es la psicomagia, o al menos cómo trabaja la psicomagía la propia sombra?

Bueno, la psicomagia fue inventada por Jodorowsky, y que yo sepa, él es el único que hasta ahora la supo aplicar, a su propia manera. Yo prefiero hablar de lo que yo hago, porque yo no hago psicomagia, hago algo que llamo ficciones sanadoras. Porque me di cuenta que la psicomagia hay gente que la entendió como magia negra, o psicomagia de poder, y eso no lo hago. Hablo de una ficción sanadora en el sentido de que la mente humana, justamente, se escapa de la sombra y construye más sombra creando ficciones. Todo el tiempo estamos proyectando un personaje en otra persona, recordando un pasado que ya no está, proyectando un futuro que no va a ser… todo eso es ficción. De la misma manera, las órdenes y las prohibiciones que nos impusieron eran ficciones. Entonces ¿cómo podemos utilizar actuaciones, lenguaje, imágenes, miniobras de arte, para llegar justamente a crear una autoimagen positiva? Te doy un ejemplo muy sencillo, si me despierto de una pesadilla y me siento mal —eso nos pasa todo el tiempo—, estoy padeciendo la consecuencia de una ficción, porque una pesadilla es una ficción. Es exactamente lo mismo que sentir que no valgo nada porque un día mi papá me dijo “no vales nada”. O es lo mismo que sentir que no voy a poder lograr encontrar un buen trabajo, porque en el pasado tuve fracasos en mi trabajo. Cualquier cosa que ya pasó que me afecta en el presente es una ficción. Entonces ¿qué puedo hacer si me despierto de una pesadilla y me siento mal? Puedo ir rumiando mi pesadilla, y eso no sirve para nada. Puedo ir saliendo a distraerme y quedarme con un malestar. O puedo decidir que voy a vencer la pesadilla. Y eso requiere cierto nivel de anclaje del cuerpo, y de atención. Es decir, que me voy, con mucha atención, a anclar en mis pies, en mis manos, voy a entrar en la concavidad de mi cuerpo, y voy a volver a actuar mentalmente en la pesadilla, encontrándole un final feliz. Y no la voy a soltar hasta que lo haya hecho. Esto es una ficción sanadora. Una vez que puedes hacer eso contigo mismo… y eso requiere mucho, mucho, mucho trabajo, porque de la pesadilla pasas a tu baja autoestima, pasas a cualquier cosa que te molesta en tu vida, y empiezas a hacer gestos que te cambian la vida. Alguien te echa de una compañía teatral con la cual trabajabas, y llegas al punto que puedes agradecer por el tiempo que has pasado en la compañía de teatro. En lugar de ir a ver al director de teatro que te echó, vas con flores y de todo corazón le agradeces el tiempo pasado. Esa es una psicomagia, es una ficción sanadora: logré transformar la historia.

Después, cuando alguien te viene a ver y te cuenta su “pesadilla”: “Estoy mal, en mi pareja, con mi marido, y no estamos ganando dinero, y mi hijo, y mi hija…” ya puedes empezar a aconsejarle pequeños actos de belleza y de bondad por hacer en su vida, porque ya lo hiciste con tu propia vida. Y esos actos de belleza son el arte sagrado de la vida de uno o de una. Pero cuando alguien me escribe, desde no sé, Venezuela, o Chile, me cuenta su vida en 20 renglones y me explica que a los 50 años todavía se siente niño o niña, y que no puede quedarse con una mujer, y que está engañando a su mujer, y que no se gana la vida, y me pide un acto de psicomagia, lo primero que le digo es: ¿leíste Metagenealogía? ¿Hiciste tu árbol genealógico? “Ah, no no”. Bueno, léelos y vuélveme a escribir. “Ah, bueno, ya lo leí”. Bueno, ahora ve y consíguete un trabajo y quédate 6 meses en el trabajo ganándote la vida, y después vemos. ¿Me entiendes? Es que la gente está buscando la psicomagia porque Jodorowsky es alguien que hace una publicidad genial, es un genio de la publicidad, Alejandro. Es un genio y punto. Entonces, la gente cree que tenemos una varita mágica para compensarle la infantilidad, la falta de dignidad, la falta de valentía… pero no. El arte de vivir; el arte de cambiar su vida; el arte de hacer un acto de psicomagia, es decir, de actuar con todo su cuerpo, todo su corazón y toda su valentía un guión que te puede cambiar la vida, se apoya en haber hecho el esfuerzo de independizarse de la pesadilla. Aconsejo primero trabajar cuando te despiertas de las pesadillas, o cuando vuelves de una velada y te has sentido mal porque no hiciste lo que querías hacer, de una cena o cualquier cosa. Te sientas, te anclas en tu cuerpo, te prendes una vela para que dios —o como lo llames— sea tu testigo, y logras visualizar la situación perfecta, tal como la hubieras querido vivir. Y de ahí, te agradeces tomando un vaso de agua. Si puedes hacer eso 20, 30 veces en tu vida, puedes empezar a pensar en términos de psicomagia.

 

¿Crees que se acude a la psicomagia igual que se acude al médico a que le receten pastillas, píldoras de salvación instantáneas?

Según lo que estoy viendo en este momento, de actos que giran en Italia… bueno, no te voy a desarrollar esto pero, vi un acto que dio no sé quién en Italia —no era Jodorowsky, claro… era una persona que había tomado un curso con alguien que había tomado un curso con alguien que había tomado un curso, etc.— Bueno, te cuento el acto, porque es tan feo… Era supuestamente para sanar el femenino. Poner una medallita de la Virgen María en un preservativo, meterse el preservativo en el lugar íntimo que no voy a nombrar, ir a comulgar sin haberse confesado, y después excretar el preservativo, tirarlo y enterrar la medalla. Es falso, falso, falso, y falso de todos lados: meterse la Virgen en la chucha con un preservativo es básicamente meterla como si fuera un falo, es meterse la “madre fálica”. ¿Por qué ir a comulgar? O eres católico y la comunión es sagrada, o no eres católico y no tienes que insultar a la religión. Después, lo que sale de tu vagina no es un excremento, ¡es todo falso! Hay mucha gente que está empezando a hacer actos de lo que llamo o “pornomagia” o psicomagia negra, porque están tratando, como siempre, de encontrar solución a un problema que no existe. Cuando dices “la mujer está desvalorizada” no has dicho nada. Tienes que entrar en resonancia con cada mujer individualmente y aprender a conocerla, y de ahí se va a desarrollar una relación amigable, o terapéutica, o artística, con una persona en particular. Para llegar a un acto de psicomagia general, como lo hizo Jodorowsky con la genial idea de pintar un autorretrato con la sangre menstrual, que es una idea genial, pero ¿cuántas personas individuales vio él, cuántas mujeres, antes de proponer eso como acto colectivo? Son 20 años de experiencia. Y como todo, se ha puesto de moda con gente que, como decimos en Francia, “se quiere tirar el pedo más alto que la altura de su culo”. ¡Perdón! (risas) Es muy vulgar, pero… Empecemos, por favor, con la resonancia; con la interioridad; con la capacidad de acoger al otro. ¡Y después veremos! Después veremos lo que podemos hacer.

 

¿Alguna cosa más que se te haya quedado en el tintero, que quieras comentar?

Bueno, la sombra tiene una gran cualidad, y es que descansa los ojos. Creo que estamos en una sociedad que tiene una orientación visual muy, muy, muy fuerte. El córtex visual en la mente está sobreestimulado. Aconsejo muchísimo cubrirse los ojos 10 minutos al día. Quedarse con los ojos totalmente cubiertos, en la sombra total, y entrar en contacto con esa oscuridad, con la esencia de la oscuridad, y ver lo que eso puede cambiar en tu vida. Es un ejercicio que hago, y lo considero tan potente como una meditación, o como… es muy regenerativo. Sería mi pequeño tip para las personas que escuchen este podcast.

 

Perfecto. Muchísimas, muchísimas gracias Marianne por ser tan generosa con tu tiempo con nosotros, y por todo lo que nos has transmitido, que es fantástico.

Gracias a ti.

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